Thursday, November 19, 2009
Tuesday, November 17, 2009
APODERADO
Llevamos ya; bastantes años, que al término de cada temporada, comienza un tema, que ya parece un ritual, me refiero, a esos cambios de apoderamientos, que se viene produciendo en “masa”. Lo cual parece ser como esos cambios de entrenadores y de fichajes veraniegos de los clubs de futbol. Además esto ya comienza a ocurrir también en las cuadrillas. No quiero decir con esto, que tiempos atrás no sucediera, - claro que si-. Lo que no ocurría era con tanta rapidez, con tan poco tiempo unidos poderdante y apoderado, al mismo tiempo las cuadrillas- salvo excepciones- podían estar unidas al matador, muchos años, incluso, hasta la retirada. Pero aceptaremos que todo anda revuelto, y que los toros no escapan a tantos vaivenes sociales.
Poco o nada, le importa al público el nombre que apodere y dirija la carrera de un torero. Al público en definitiva “le trae al fresco”, que las exigencias para alternar en cualquier cartel venga directamente del diestro o del apoderado. Pero, la cosa comienza a tomar cartas de naturaleza, y, cuando el público quiere que, algún torero este en sus feria, y no se anuncia en sus carteles, comienza a preguntarse el ¿porqué? Y, la única razón a la que se alude, con la que se cierra la polémica es la sentencia ¡no ha habido acuerdo con la empresa! Luego, unos y otros defenderán sus argumentos más o menos simples,- casi todos se refieren al estipendio, o exigencias de los dineros a cobrar -. Lo cierto es que el público “pagano” se queda sin ver el cartel que demanda.
Ya se sabe; que la figura del apoderado, tan traída y llevada, en nuestros días, como si fuese de ahora; tiene una existencia bastante más remota y siempre influyo en los asuntos taurinos a tenor de la importancia del diestro que apoderaba. En otro aspecto de la cuestión, el que sean los que hacen y deshacen, es bastante discutible como lo prueba la frecuencia con que se producen “separaciones”, por muy de mutuo acuerdo y amistosas que sean sus relaciones. Es decir que si un torero, continua años y años con el mismo apoderado será, por su conveniencia, por estar plenamente de acuerdo con él, sin perjuicio de que surjan diferencias y discusiones como suele ocurrir en todos los casos de asociación o mera convivencia, que se superan en aras de más altos intereses de las partes. Luego esta el capitulo, estos toros quiero, estos no, en mi cartel han de estar estos o aquellos, y así sucesivamente. Quizá esto sea un mal pero no es de ahora, sino de siempre. Tan solo que de unos años a esta parte, los unos y los otros, se aguantan poco, y no es de extrañar que, cualquier tarde de toros, uno de los apoderados, halla llevado los destinos de la terna actuante. Claro que, como el “divorcio” fue de mutuo acuerdo y amistosamente, pues todos tan felices.”Lo que hay que ver”.Y oír; oiga.
Fermín González – comentarista de onda cero radio- Salamanca-
Llevamos ya; bastantes años, que al término de cada temporada, comienza un tema, que ya parece un ritual, me refiero, a esos cambios de apoderamientos, que se viene produciendo en “masa”. Lo cual parece ser como esos cambios de entrenadores y de fichajes veraniegos de los clubs de futbol. Además esto ya comienza a ocurrir también en las cuadrillas. No quiero decir con esto, que tiempos atrás no sucediera, - claro que si-. Lo que no ocurría era con tanta rapidez, con tan poco tiempo unidos poderdante y apoderado, al mismo tiempo las cuadrillas- salvo excepciones- podían estar unidas al matador, muchos años, incluso, hasta la retirada. Pero aceptaremos que todo anda revuelto, y que los toros no escapan a tantos vaivenes sociales.
Poco o nada, le importa al público el nombre que apodere y dirija la carrera de un torero. Al público en definitiva “le trae al fresco”, que las exigencias para alternar en cualquier cartel venga directamente del diestro o del apoderado. Pero, la cosa comienza a tomar cartas de naturaleza, y, cuando el público quiere que, algún torero este en sus feria, y no se anuncia en sus carteles, comienza a preguntarse el ¿porqué? Y, la única razón a la que se alude, con la que se cierra la polémica es la sentencia ¡no ha habido acuerdo con la empresa! Luego, unos y otros defenderán sus argumentos más o menos simples,- casi todos se refieren al estipendio, o exigencias de los dineros a cobrar -. Lo cierto es que el público “pagano” se queda sin ver el cartel que demanda.
Ya se sabe; que la figura del apoderado, tan traída y llevada, en nuestros días, como si fuese de ahora; tiene una existencia bastante más remota y siempre influyo en los asuntos taurinos a tenor de la importancia del diestro que apoderaba. En otro aspecto de la cuestión, el que sean los que hacen y deshacen, es bastante discutible como lo prueba la frecuencia con que se producen “separaciones”, por muy de mutuo acuerdo y amistosas que sean sus relaciones. Es decir que si un torero, continua años y años con el mismo apoderado será, por su conveniencia, por estar plenamente de acuerdo con él, sin perjuicio de que surjan diferencias y discusiones como suele ocurrir en todos los casos de asociación o mera convivencia, que se superan en aras de más altos intereses de las partes. Luego esta el capitulo, estos toros quiero, estos no, en mi cartel han de estar estos o aquellos, y así sucesivamente. Quizá esto sea un mal pero no es de ahora, sino de siempre. Tan solo que de unos años a esta parte, los unos y los otros, se aguantan poco, y no es de extrañar que, cualquier tarde de toros, uno de los apoderados, halla llevado los destinos de la terna actuante. Claro que, como el “divorcio” fue de mutuo acuerdo y amistosamente, pues todos tan felices.”Lo que hay que ver”.Y oír; oiga.
Fermín González – comentarista de onda cero radio- Salamanca-
Monday, November 02, 2009
PEÑAS TAURINAS
Se ha dicho muchas veces, que la labor de las peñas no es por supuesto reunirse de vez en cuando para comer o ir de excursión. La misión de las peñas, es entre otras cosas, la de continuar y guardar el fuego vivo de la afición yendo a las plazas dejando sentir su influencia en ellas, ayudar a los que empiezan, que es la mejor forma de ayudar a la Fiesta.
No son pocas las peñas que nacen al cobijo de un torero popular para llevar adelante una entronación del ídolo y al mismo tiempo albergar entre sus incondicionales, a aficionados de verdad, donde en sus sedes pueden hacerse manifestaciones de sus gestas, así como el comentario y la polémica, además de otras iniciativas que con no poco esfuerzo realizan. Muchas son las peñas, que afloran a lo largo de cada temporada, las mismas aparecen en cuanto un aspirante a novillero, y que aún se encuentra en la escuela, su familia y los allegados de su pueblo, se ponen en marcha con inusitada rapidez, para que el chico, de lo primero que disponga sea de su peña. Y no es por lo tanto nuevo que nos encontremos con el autocar cargado de incondicionales, por esas plazas de toda la geografía, acompañando al “Chaval” de turno en concursos y bolsines, dejándose sentir en la plaza, sobre todo a la hora de solicitar trofeos, venga o no, a cuento.
¡Pues bien!, salvo que el torero sea de la misma ciudad, las peñas taurinas que se ven sin la cortes asistencia de sus ídolos, no tiene nada de extraño que languidezcan. Edificadas sobre la piedra angular de la simpatía que despierta un torero, al faltarles estas se derrumban. No son pocas las entidades que nacieron con generosidad y entusiasmo y que sin embargo... el ídolo una vez encumbrado, cuando ya ha ganado popularidad y cotización publica, soslaya esta visita a la peña que lleva su nombre. Si esta simple visita se realiza en cierta ocasión, se espacia hasta perderse definitivamente. En mi opinión, estas peñas pueden ser una fuerza viva, popular, que deben engancharse fuertemente a esas peñas sin nombre de torero en su bandera, que sean suficientemente numerosas, que fueran el norte de exigencia en las plazas. Es ahora, en estos momentos cuando se necesita de su concurso. Es ahora cuando todas aquellas, que siguen vivas deben hacerse oír. Es ahora cuando se necesitan a todos los estamentos de la Fiesta sobre todo a los mas interesados, a quienes están dentro de la misma y viven de ella, Es ahora cuando los unos y los otros debemos unirnos y enarbolar la misma divisa con el fin de defender sin complejos, que la fiesta de los toros esta marcada a fuego en nuestro sentir y en nuestra tradición. Pero sin duda para llegar a unirnos bajo la misma bandera, hay que estar desprovistos de intereses mezquinos y egoístas, donde prime el afán mercantilista, por encima de los valores y los cauces lógicos del espectáculo. -Cierto que es un candoroso optimismo-, pero, o remamos unidos en la misma dirección o estaremos al pairo de la hipocresía, de los defensores, de los animales, y los que detestan el mundo de los toros. Todas esas peñas que terminada la temporada, comienzan a regar premios y trofeos, a ofrecer tertulias, coloquios y semanas taurinas por toda la Iberia,- (casi todos con mesa, mantel y reportaje fotográfico), son los que deben estar en primera línea… “Vamos digo yo…”
Fermín González comentarista de- onda cero radio- Salamanca
. Fermín González.-
Se ha dicho muchas veces, que la labor de las peñas no es por supuesto reunirse de vez en cuando para comer o ir de excursión. La misión de las peñas, es entre otras cosas, la de continuar y guardar el fuego vivo de la afición yendo a las plazas dejando sentir su influencia en ellas, ayudar a los que empiezan, que es la mejor forma de ayudar a la Fiesta.
No son pocas las peñas que nacen al cobijo de un torero popular para llevar adelante una entronación del ídolo y al mismo tiempo albergar entre sus incondicionales, a aficionados de verdad, donde en sus sedes pueden hacerse manifestaciones de sus gestas, así como el comentario y la polémica, además de otras iniciativas que con no poco esfuerzo realizan. Muchas son las peñas, que afloran a lo largo de cada temporada, las mismas aparecen en cuanto un aspirante a novillero, y que aún se encuentra en la escuela, su familia y los allegados de su pueblo, se ponen en marcha con inusitada rapidez, para que el chico, de lo primero que disponga sea de su peña. Y no es por lo tanto nuevo que nos encontremos con el autocar cargado de incondicionales, por esas plazas de toda la geografía, acompañando al “Chaval” de turno en concursos y bolsines, dejándose sentir en la plaza, sobre todo a la hora de solicitar trofeos, venga o no, a cuento.
¡Pues bien!, salvo que el torero sea de la misma ciudad, las peñas taurinas que se ven sin la cortes asistencia de sus ídolos, no tiene nada de extraño que languidezcan. Edificadas sobre la piedra angular de la simpatía que despierta un torero, al faltarles estas se derrumban. No son pocas las entidades que nacieron con generosidad y entusiasmo y que sin embargo... el ídolo una vez encumbrado, cuando ya ha ganado popularidad y cotización publica, soslaya esta visita a la peña que lleva su nombre. Si esta simple visita se realiza en cierta ocasión, se espacia hasta perderse definitivamente. En mi opinión, estas peñas pueden ser una fuerza viva, popular, que deben engancharse fuertemente a esas peñas sin nombre de torero en su bandera, que sean suficientemente numerosas, que fueran el norte de exigencia en las plazas. Es ahora, en estos momentos cuando se necesita de su concurso. Es ahora cuando todas aquellas, que siguen vivas deben hacerse oír. Es ahora cuando se necesitan a todos los estamentos de la Fiesta sobre todo a los mas interesados, a quienes están dentro de la misma y viven de ella, Es ahora cuando los unos y los otros debemos unirnos y enarbolar la misma divisa con el fin de defender sin complejos, que la fiesta de los toros esta marcada a fuego en nuestro sentir y en nuestra tradición. Pero sin duda para llegar a unirnos bajo la misma bandera, hay que estar desprovistos de intereses mezquinos y egoístas, donde prime el afán mercantilista, por encima de los valores y los cauces lógicos del espectáculo. -Cierto que es un candoroso optimismo-, pero, o remamos unidos en la misma dirección o estaremos al pairo de la hipocresía, de los defensores, de los animales, y los que detestan el mundo de los toros. Todas esas peñas que terminada la temporada, comienzan a regar premios y trofeos, a ofrecer tertulias, coloquios y semanas taurinas por toda la Iberia,- (casi todos con mesa, mantel y reportaje fotográfico), son los que deben estar en primera línea… “Vamos digo yo…”
Fermín González comentarista de- onda cero radio- Salamanca
. Fermín González.-
Sunday, October 25, 2009
DIOS TAURO: SALVA ESTA FIESTA
Prácticamente Se ha puesto el punto y final a la temporada taurina en España, y comienzan los preparativos para iniciarla en tierras americanas. Por lo tanto es la hora de reflexionar y cuestionarse lo acontecido en este año taurino y, que en mi opinión ha tenido como denominador común la ninguneada “crisis”, pues, al amparo de la misma, se han cometido abusos de toda índole, que en algunos casos han puesto en “solfa a esta bendita Fiesta. Tanto que el resultado ha sido la escasez de publico en muchísimas ferias, aún prescindiendo de algún cartel. Algo que las empresas tendrán que meditar mucho, porque el publico en general comienza a alejarse de las plazas, y sospecho que continúe su descenso, si el espectáculo no recupera su verdadera prestancia, emoción y brillantez. Ha sido una temporada de muy pocos alicientes en provincias, y en las plazas de primera, las que han de marcar la pauta, equilibrar la temporada y mantener cierto nivel de exigencia con el fin de que esto no se “desbarre” más, han tenido un tono mediocre y vulgar, ni Sevilla, Madrid Bilbao, Zaragoza han descubierto muy pocos alicientes con escasas y esporádicas excepciones, donde fueron más las tardes espesas y vomitivas, que las de lucimiento. El tiron que aportaba algún torero tampoco tuvo reconocimiento en taquilla, y alguna de las primeras figuras no tuvo el aluvión de publico de años atrás. Seria de ciegos, no reconocer que, aficionados, empresarios, ganaderos incluso, más de un torero, sienten que algo esta ocurriendo, que la luz roja de alarma se enciende. Todo este “empacho” de vulgaridad, esta llegando a los responsables de los medios sobre todo televisivos, que se piensan, sino es a la baja, retransmitir corridas de toros.
No podemos obviar a las ganaderías, el bajón sufrido por estas ha sido tremendo, y hemos vuelto a las caídas, a la flojedad, a la mansedumbre perruna, a una debilidad manifiesta donde la suerte de varas se ha convertido en simulacro y en un lamento, cuando vemos salir el toro de la acorazada de picar. Han comenzado a sobrarles toros en sus fincas, y puede que incluso se acumulen los excedentes. Hemos de reseñar también el bajón sufrido por las novilladas picadas, así como las de sin caballos, donde en muchos pueblos de la Iberia acuciados por la crisis ha desistido de tirar de sus presupuestos, para dar festejos taurinos, y evidentemente estos han mermado su numero, lo cual provoca no poca frustración y falta de estímulos para continuar en esta zozobrante carrera, en la cual cada uno pone sus ilusiones más juveniles, para un día coronarse en figura del arte de torear.
Por fin terminamos con el sopor, el tedio y el aburrido ciclo de tardes que los “taurinos”, llaman de toros, taurinos que han conseguido realizar una Fiesta a su conveniencia, resultando que, en un alto porcentaje esta Fiesta “no vale un pimiento”. La Fiesta inventada es un atropello un solemne aburrimiento, la paupérrima Fiesta que se desarrolla es una caricatura maquillada entre la trampa y el adefesio. No es fácil tener que manifestarse así, quisiera decir todo lo contrario, pero no seria sincero, ni critico, ni tan siquiera buen aficionado, no podemos permitirnos más tiempo ser el callado y permisivo pueblo al que se manipula y engaña, no podemos ser indiferentes dentro y fuera de la plaza, no debemos tener complejos. Debemos ganarnos el respeto y defender que los toros, su cultura y su historia son patrimonio nuestro. Y, nuestro orgullo también.
Ahora, pidamos que en la nueva temporada- salga el toro, y cuando digo toro, quiero decir toro, con todo lo necesario para llamarlo de lidia.-Creo que es el único capaz de poner las cosas en su sitio. Pero…donde esta…Tauro sálvalo…
Fermín González comentarista onda cero radio- Salamanca-
Prácticamente Se ha puesto el punto y final a la temporada taurina en España, y comienzan los preparativos para iniciarla en tierras americanas. Por lo tanto es la hora de reflexionar y cuestionarse lo acontecido en este año taurino y, que en mi opinión ha tenido como denominador común la ninguneada “crisis”, pues, al amparo de la misma, se han cometido abusos de toda índole, que en algunos casos han puesto en “solfa a esta bendita Fiesta. Tanto que el resultado ha sido la escasez de publico en muchísimas ferias, aún prescindiendo de algún cartel. Algo que las empresas tendrán que meditar mucho, porque el publico en general comienza a alejarse de las plazas, y sospecho que continúe su descenso, si el espectáculo no recupera su verdadera prestancia, emoción y brillantez. Ha sido una temporada de muy pocos alicientes en provincias, y en las plazas de primera, las que han de marcar la pauta, equilibrar la temporada y mantener cierto nivel de exigencia con el fin de que esto no se “desbarre” más, han tenido un tono mediocre y vulgar, ni Sevilla, Madrid Bilbao, Zaragoza han descubierto muy pocos alicientes con escasas y esporádicas excepciones, donde fueron más las tardes espesas y vomitivas, que las de lucimiento. El tiron que aportaba algún torero tampoco tuvo reconocimiento en taquilla, y alguna de las primeras figuras no tuvo el aluvión de publico de años atrás. Seria de ciegos, no reconocer que, aficionados, empresarios, ganaderos incluso, más de un torero, sienten que algo esta ocurriendo, que la luz roja de alarma se enciende. Todo este “empacho” de vulgaridad, esta llegando a los responsables de los medios sobre todo televisivos, que se piensan, sino es a la baja, retransmitir corridas de toros.
No podemos obviar a las ganaderías, el bajón sufrido por estas ha sido tremendo, y hemos vuelto a las caídas, a la flojedad, a la mansedumbre perruna, a una debilidad manifiesta donde la suerte de varas se ha convertido en simulacro y en un lamento, cuando vemos salir el toro de la acorazada de picar. Han comenzado a sobrarles toros en sus fincas, y puede que incluso se acumulen los excedentes. Hemos de reseñar también el bajón sufrido por las novilladas picadas, así como las de sin caballos, donde en muchos pueblos de la Iberia acuciados por la crisis ha desistido de tirar de sus presupuestos, para dar festejos taurinos, y evidentemente estos han mermado su numero, lo cual provoca no poca frustración y falta de estímulos para continuar en esta zozobrante carrera, en la cual cada uno pone sus ilusiones más juveniles, para un día coronarse en figura del arte de torear.
Por fin terminamos con el sopor, el tedio y el aburrido ciclo de tardes que los “taurinos”, llaman de toros, taurinos que han conseguido realizar una Fiesta a su conveniencia, resultando que, en un alto porcentaje esta Fiesta “no vale un pimiento”. La Fiesta inventada es un atropello un solemne aburrimiento, la paupérrima Fiesta que se desarrolla es una caricatura maquillada entre la trampa y el adefesio. No es fácil tener que manifestarse así, quisiera decir todo lo contrario, pero no seria sincero, ni critico, ni tan siquiera buen aficionado, no podemos permitirnos más tiempo ser el callado y permisivo pueblo al que se manipula y engaña, no podemos ser indiferentes dentro y fuera de la plaza, no debemos tener complejos. Debemos ganarnos el respeto y defender que los toros, su cultura y su historia son patrimonio nuestro. Y, nuestro orgullo también.
Ahora, pidamos que en la nueva temporada- salga el toro, y cuando digo toro, quiero decir toro, con todo lo necesario para llamarlo de lidia.-Creo que es el único capaz de poner las cosas en su sitio. Pero…donde esta…Tauro sálvalo…
Fermín González comentarista onda cero radio- Salamanca-
Monday, October 19, 2009
LA PENULTIMA
Cuando comencé a abrir los ojos a este hermoso espectáculo, siempre se sabía cual era el comienzo de la temporada; pero sobre todo, se tenía en cuenta cuando terminaba esta: La temporada taurina terminaba con las fiestas del Pilar. En Zaragoza. Era, esa ultima feria donde se daba el “cerrojazo” y, los toreros ya tenían los billetes para cruzar el charco e irse a tierras americanas.
Se ha podido ir comprobando a lo largo de los años, que ya no ocurre exactamente igual, y ahora la temporada no suele tener final y son muchas las ocasiones que se presencian corridas en los meses de Noviembre y Diciembre. A medida que transcurre el tiempo, el ultimo festejo del año ha ido anunciándose en muchas localidades de España, sin que concretamente se pueda decir en estos tiempos si la temporada ha finalizado o por el contrario habrá toros un domingo cualquiera en cualquier plaza por ahí, y esto no me parece serio, al aficionado se le esta empachando de toros, el aficionado de hoy, ya no ve terminada la temporada, el aficionado necesita de otras actividades, fuera de lo puramente taurino, aunque acuda esporádicamente a foros taurinos, coloquios exposiciones etcétera, como continuación de su afición. El aficionado también se “atora” al igual que le ocurre a muchos toreros y llega un momento en el cual no llega a distinguir y evaluar, intoxicado por ese maratoniano tour sin final de carrera. En mi opinión la temporada debe tener un punto y aparte y comenzar la misma descansados, con fuerza, buena visión, documentación, información y criterio. A no ser, que se pretenda agotarlos y cansarlos. Lo que me temo esta ocurriendo, esta opinión es discutible, y seguro que habrá aficionados, que pretenden que esto no termine nunca, pero considero que el aficionado cabal compartirá conmigo que hay otras formas de estar y sentir la fiebre taurina, y además se deben atender sobre todo las faenas camperas muy numerosas sobre todo en estas tierras, donde el herradero, la tienta y los saneamientos son labores que dan lugar al esparcimiento, a la comunicación y al análisis de una temporada larga, en la cual se ha de tomar nota de cómo se ha desarrollado y cuales han sido los resultados de la cabaña brava, con el fin de corregir aquello que no dio el resultado que se esperaba. Ahora en otoño y llegando el invierno, debe ser el tiempo para la reflexión, para oxigenar, para respirar y descansar, es ese paréntesis del que siempre disfruto el aficionado taurino. No obstante, para muchos toreros españoles, seguirá el trajín de idas y venidas americanas, tal como siempre ocurrió, pero hemos de reconocer que en toda función ha de subirse y también bajarse el telón.
Fermín González comentarista – onda cero radio Salamanca-
Cuando comencé a abrir los ojos a este hermoso espectáculo, siempre se sabía cual era el comienzo de la temporada; pero sobre todo, se tenía en cuenta cuando terminaba esta: La temporada taurina terminaba con las fiestas del Pilar. En Zaragoza. Era, esa ultima feria donde se daba el “cerrojazo” y, los toreros ya tenían los billetes para cruzar el charco e irse a tierras americanas.
Se ha podido ir comprobando a lo largo de los años, que ya no ocurre exactamente igual, y ahora la temporada no suele tener final y son muchas las ocasiones que se presencian corridas en los meses de Noviembre y Diciembre. A medida que transcurre el tiempo, el ultimo festejo del año ha ido anunciándose en muchas localidades de España, sin que concretamente se pueda decir en estos tiempos si la temporada ha finalizado o por el contrario habrá toros un domingo cualquiera en cualquier plaza por ahí, y esto no me parece serio, al aficionado se le esta empachando de toros, el aficionado de hoy, ya no ve terminada la temporada, el aficionado necesita de otras actividades, fuera de lo puramente taurino, aunque acuda esporádicamente a foros taurinos, coloquios exposiciones etcétera, como continuación de su afición. El aficionado también se “atora” al igual que le ocurre a muchos toreros y llega un momento en el cual no llega a distinguir y evaluar, intoxicado por ese maratoniano tour sin final de carrera. En mi opinión la temporada debe tener un punto y aparte y comenzar la misma descansados, con fuerza, buena visión, documentación, información y criterio. A no ser, que se pretenda agotarlos y cansarlos. Lo que me temo esta ocurriendo, esta opinión es discutible, y seguro que habrá aficionados, que pretenden que esto no termine nunca, pero considero que el aficionado cabal compartirá conmigo que hay otras formas de estar y sentir la fiebre taurina, y además se deben atender sobre todo las faenas camperas muy numerosas sobre todo en estas tierras, donde el herradero, la tienta y los saneamientos son labores que dan lugar al esparcimiento, a la comunicación y al análisis de una temporada larga, en la cual se ha de tomar nota de cómo se ha desarrollado y cuales han sido los resultados de la cabaña brava, con el fin de corregir aquello que no dio el resultado que se esperaba. Ahora en otoño y llegando el invierno, debe ser el tiempo para la reflexión, para oxigenar, para respirar y descansar, es ese paréntesis del que siempre disfruto el aficionado taurino. No obstante, para muchos toreros españoles, seguirá el trajín de idas y venidas americanas, tal como siempre ocurrió, pero hemos de reconocer que en toda función ha de subirse y también bajarse el telón.
Fermín González comentarista – onda cero radio Salamanca-
Sunday, October 11, 2009
Hace como dos siglos que la palabra trapío se incorporo al vocabulario taurino. El vocablo ha sufrido algunas variaciones desde las viejas tauromaquias de Francisco Montes (Paquiro) o Sánchez de Neira hasta los diccionarios y enciclopedias de hoy. Los primitivos incorporaban algún termino que hoy en día no se corresponde con la realidad, como son la nobleza, gallardía, cobardía, codicia etcétera. Esto son condiciones que bien podremos observar durante la lidia. Sin embargo se dice, que el buen trapío ha de tener el tipo característico de los de su variedad y se añade, pelo reluciente, sentado, fino, articulaciones pronunciadas y móviles, pezuñas pequeñas, cortas redondas, cornamenta bien formada, cola larga, ojos negros y vivos, orejas vellosas y móviles, buen morrillo. Conclusión un buen trapío que diferencia un toro fino de uno basto. El trapío en definitiva expresa todo un conjunto de características externas, bonita lamina y fina estampa dicen algunos autores.
El trapío no es algo que pueda medirse ni pesarse, sino el aspecto de seriedad que demuestra con su presencia y que el “buen aficionado sabe apreciar perfectamente” cuando observa de forma apreciable al animal. Estas cualidades que distinguen al toro fino del basto, son aquellas que impresionan nuestra retina y nos produce la emoción de lo bello o armónico y, nos lleva a determinar, que aquello es lo que nosotros esperamos ver como expresión primera de lo que es un toro bravo. Pero, cualquiera de estas cualidades y definiciones, no encierran objetividad, más bien el termino trapío es un concepto ambiguo y subjetivo que recomienda cierta prudencia y cautela en su reflexión, por la sencilla razón, y como ocurre con otras cosas, que aquello que puede impresionar – la esbeltez, el porte exterior y lo armónico – para unos, puede muy bien no ser atractivo o cautivar a otros. Tanto es así que profesionales, veedores, apoderados o ganaderos tienen una forma particular de ver, según sea el interes mercantil que defienda, poniendo el trapío en “solfa” ante la dificultad y criterios ante el concepto del vocablo. Como puede deducirse todas estas valoraciones son las que efectuamos de inmediato y según nuestros gustos, idea o exageración que nosotros tenemos formado como primera evaluación del toro. Hay sin embargo animales, que ponen a todo el mundo de acuerdo, su presencia en la plaza pone una exclamación entre los asistentes, la belleza rotunda, la seriedad, su trote alegre, su lamina, sus movimientos y ese orgullo y altivez de la mirada, esperando la llamada y provocación de su embestida, tiene ya un significado importante en esta apreciación, para el aficionado más curtido, otros en cambio desconocen el vocablo, pero son los que más y peor discuten.-
Fermín González comentarista onda cero radio Salamanca
El trapío no es algo que pueda medirse ni pesarse, sino el aspecto de seriedad que demuestra con su presencia y que el “buen aficionado sabe apreciar perfectamente” cuando observa de forma apreciable al animal. Estas cualidades que distinguen al toro fino del basto, son aquellas que impresionan nuestra retina y nos produce la emoción de lo bello o armónico y, nos lleva a determinar, que aquello es lo que nosotros esperamos ver como expresión primera de lo que es un toro bravo. Pero, cualquiera de estas cualidades y definiciones, no encierran objetividad, más bien el termino trapío es un concepto ambiguo y subjetivo que recomienda cierta prudencia y cautela en su reflexión, por la sencilla razón, y como ocurre con otras cosas, que aquello que puede impresionar – la esbeltez, el porte exterior y lo armónico – para unos, puede muy bien no ser atractivo o cautivar a otros. Tanto es así que profesionales, veedores, apoderados o ganaderos tienen una forma particular de ver, según sea el interes mercantil que defienda, poniendo el trapío en “solfa” ante la dificultad y criterios ante el concepto del vocablo. Como puede deducirse todas estas valoraciones son las que efectuamos de inmediato y según nuestros gustos, idea o exageración que nosotros tenemos formado como primera evaluación del toro. Hay sin embargo animales, que ponen a todo el mundo de acuerdo, su presencia en la plaza pone una exclamación entre los asistentes, la belleza rotunda, la seriedad, su trote alegre, su lamina, sus movimientos y ese orgullo y altivez de la mirada, esperando la llamada y provocación de su embestida, tiene ya un significado importante en esta apreciación, para el aficionado más curtido, otros en cambio desconocen el vocablo, pero son los que más y peor discuten.-
Fermín González comentarista onda cero radio Salamanca
Sunday, October 04, 2009
PENITENCIA
Todos, sabemos cuales son las grandes empresas, que dominan este conglomerado taurino, donde muchos de sus dirigentes sacan siempre que tienen ocasión a relucir su “gran afición”,- y puede que, sea así-. Pero, lo que resulta realmente triste, es que, estos deberían preocuparse de la cantera, de la promoción, de ser la guía para potenciar nuevos valores, de estimular y ayudar en los muchos foros y certámenes taurinos, que se celebran en los pueblos de varias comunidades y donde tan solo un puñado de aficionados de probada solera, se molestan en fomentar y organizar eventos tanto para escuelas, como para aquellos, que libremente aspiran a formar parte del escalafón de toreros. Sin embargo, muchas de estas empresas poco o nada aportan a estos humildes festejos, que siguen siendo, como lo fueron siempre el trampolín, donde curtirse, para llegar a ser alguien dentro del mundo del toro. Cuando esto ocurre, y, algún joven, sobresale, es entonces, y solo entonces, cuando aparece la figura del gran empresario, que avisado, por el “monaguillo” de turno, se presta para ser su “ángel de la guarda”, solo cuando pasa de ser una promesa, arrecia el interés por llevarlo bajo su tutela y comienza a darle tardes de toros, contratos, algo de dinero a cuenta, buenos consejos, y el color de los trajes, como quiera. Pero, bien podemos preguntarnos, ¿Cuánto le costo la promoción del nuevo torero? ¿Cuándo se dio cuenta de que había torero?, ¿Cuándo fue a verlo, al tentadero, o al pueblo?, etcetc, – seguro, que ustedes ya lo han deducido-. Y, es que vivimos en una época, en que la carencia moral, el recurrir e inventar sofismas y sutilezas para falsear la verdad de cuanto ocurre en nuestro entorno, del que tampoco escapa el mundo del toro, en este, tan siquiera se disimula, o al menos tener la doble habilidad de ayudar y colaborar, aunque solo fuera, por inversión comercial o, en aras de conservación de la Fiesta. No conformarse tan solo, con medio publicitar los festejos feriales y, plegarse a las exigencias de las figuras. Han de tener tiempo para ojear, y pescar en otros caladeros taurinos. Y no pensar que, los toreros les han de llegar a ustedes. - señores empresarios – “Por inspiración divina”.
Fermín González comentarista Onda cero radio Salamanca
Todos, sabemos cuales son las grandes empresas, que dominan este conglomerado taurino, donde muchos de sus dirigentes sacan siempre que tienen ocasión a relucir su “gran afición”,- y puede que, sea así-. Pero, lo que resulta realmente triste, es que, estos deberían preocuparse de la cantera, de la promoción, de ser la guía para potenciar nuevos valores, de estimular y ayudar en los muchos foros y certámenes taurinos, que se celebran en los pueblos de varias comunidades y donde tan solo un puñado de aficionados de probada solera, se molestan en fomentar y organizar eventos tanto para escuelas, como para aquellos, que libremente aspiran a formar parte del escalafón de toreros. Sin embargo, muchas de estas empresas poco o nada aportan a estos humildes festejos, que siguen siendo, como lo fueron siempre el trampolín, donde curtirse, para llegar a ser alguien dentro del mundo del toro. Cuando esto ocurre, y, algún joven, sobresale, es entonces, y solo entonces, cuando aparece la figura del gran empresario, que avisado, por el “monaguillo” de turno, se presta para ser su “ángel de la guarda”, solo cuando pasa de ser una promesa, arrecia el interés por llevarlo bajo su tutela y comienza a darle tardes de toros, contratos, algo de dinero a cuenta, buenos consejos, y el color de los trajes, como quiera. Pero, bien podemos preguntarnos, ¿Cuánto le costo la promoción del nuevo torero? ¿Cuándo se dio cuenta de que había torero?, ¿Cuándo fue a verlo, al tentadero, o al pueblo?, etcetc, – seguro, que ustedes ya lo han deducido-. Y, es que vivimos en una época, en que la carencia moral, el recurrir e inventar sofismas y sutilezas para falsear la verdad de cuanto ocurre en nuestro entorno, del que tampoco escapa el mundo del toro, en este, tan siquiera se disimula, o al menos tener la doble habilidad de ayudar y colaborar, aunque solo fuera, por inversión comercial o, en aras de conservación de la Fiesta. No conformarse tan solo, con medio publicitar los festejos feriales y, plegarse a las exigencias de las figuras. Han de tener tiempo para ojear, y pescar en otros caladeros taurinos. Y no pensar que, los toreros les han de llegar a ustedes. - señores empresarios – “Por inspiración divina”.
Fermín González comentarista Onda cero radio Salamanca






